Hemos estado muy acostumbrados a mirar el mundo exterior y no se nos ha enseñado de la misma manera a observar nuestro interior. Si lo hiciéramos durante un tiempo, comprobaríamos que existe una relación directa entre nuestras creencias inconscientes y lo que se manifiesta en nuestra realidad externa.
Por ejemplo, cuando estuve en el colegio viví varias situaciones de bullying y muchos años después al practicar meditación, me percaté que esto se había originado porque inconscientemente creía que merecía ese trato pues sentía que había algo malo conmigo. En realidad, era yo quien en mi mente me estaba permanentemente atacando, eso creaba que esa energía se reflejara en otras personas haciendo lo mismo hacia mí. Lo bueno de este ejercicio es que al identificar el patrón que está creando este bucle estamos en condiciones de trabajar en él y cambiarlo, para que así desaparezcan las consecuencias externas de él en nuestra vida en forma permanente, lo que yo pude hacer favorablemente con esa creencia que había identificado en mí.
Y eso nos lleva a entender que ante cualquier situación que se nos esté presentando, es inútil culpar a los demás o poner toda nuestra energía en que las cosas cambien en el exterior. ¿Qué tal si, en vez de eso, nos damos tiempo para observar qué es lo que está creando esa realidad internamente y lo cambiamos desde ahí? ya que es la única forma de hacer un cambio definitivo y que pueda reflejarse en el afuera con facilidad.