Hace años, cuando practicaba meditación, nos recalcaban siempre que si estábamos pasando un periodo de contracción, evitáramos tomar decisiones.

Y con el tiempo me di cuenta que era una buena recomendación, porque cuando estamos tristes, enojados, angustiados, las emociones empañan nuestra percepción.

Todo es confuso y parece más complicado, no tenemos claridad y ,por lo tanto, no sabemos hacia donde ir.

Si cometemos el error de tomar una decisión importante en esos momentos, es muy probable que lo hagamos desde la impulsividad y al final, nos terminemos arrepintiendo.

Por eso siempre es bueno en esos casos esperar a que nuestras emociones se aquieten. En la calma, el camino correcto aparecerá y podremos elegirlo con mayor seguridad.

Para despejar nuestras emociones, lo primero es darnos el espacio para sentirlas sin juzgarlas, eso permite que podamos liberarlas de nuestro cuerpo, sin que se vayan acumulando en nuestro sistema. Si nos hemos acostumbrado a bloquearlas y se nos dificulta sentirlas, podría ayudarnos una sesión energética de liberación emocional para obtener el mismo resultado.

No importa de qué forma lo hagamos, pero cuando volvamos a la paz, la claridad llegará naturalmente, facilitándonos enormemente la tarea de elegir sin dar lugar a las dudas.

Article by GeneratePress

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