¿Te ha pasado que siempre necesitas estar con otras personas a tu alrededor? ¿O estás siempre distraíd@ con actividades?
¿Evitas quedarte sol@ y tranquil@ porque empiezas a sentir un vacío profundo que te incomoda y al que le tienes miedo?
Todas esas son señales de que no has aprendido aún a estar contigo mism@.
Vivir de esa manera es la forma que has aprendido para evitar el dolor y las emociones.
El problema es que esas emociones se van acumulando en tu cuerpo y empiezan a aflorar si llegas a tener un momento sin distracciones,
¿Por qué le tenemos tanto miedo a sentir? ¿Por qué nos cuesta tanto estar conectados con nosotr@s mism@s?
Esto pasa porque desde que éramos niños nos enseñaron a tener siempre nuestra atención en lo externo y nunca a prestar atención a lo que nos ocurría internamente, esta fue la causa de nuestra desconexión.
Lo bueno, es que podemos revertirlo, volviendo nuestra atención hacia lo interno y dándonos espacio para sentir lo que nos esté pasando, al principio se sentirá incómodo, porque no estamos acostumbrados, pero poco a poco se volverá un hábito que dejaremos de evitar.
Y lo más increíble es que al acostumbrarnos a conectar con nosotr@s desaparece ese miedo infundado a estar sol@s, empezamos a disfrutar de nuestra propia compañía.
Y tú, ¿consideras que has llegado a ese punto o todavía te cuesta estar contigo?