¿A veces sientes que las cosas no avanzan tan fácilmente como te gustaría?
¿Te esfuerzas por tomar acción pero no ves los resultados que estabas esperando?
¿Sientes como si hubiese un bloqueo que no permite que todo fluya y te mantiene andando en círculos, como en un bucle?
Lo sorprendente de todo esto es que no importa cuanto te enfoques en tratar de salir de ahí, no parece haber salida.
Lo que pasa es que no te has vuelto consciente que el bloqueo está en tu interior, por eso por más que trates de cambiar lo de afuera, nada parece funcionar.
¿Qué podrías hacer entonces?
Lo primero, cambiar tu enfoque, porque estamos acostumbrados a tener nuestra atención afuera, en lo externo.
Puedes cerrar los ojos, respirar profundo y poner tu atención en tu cuerpo.
Comienza desde tus pies, subiendo la atención lentamente hasta llegar a tu cabeza y observa como se siente tu cuerpo.
Puede ser que se sienta pesado, rígido o con alguna incomodidad. Si es así, mantén el foco en ese punto donde sientas esa sensación.
Vas a ver que al poner tu atención en ese lugar durante un tiempo, la sensación va a ir cambiando.
También, al enfocarte en tu cuerpo, puedes notar que hay emociones de las que no te habías percatado, muchas veces tristeza acumulada, rabia y frustración por no poder avanzar.
Es importante que te des el tiempo y el espacio para poder sentir esas emociones sin evadirlas.
Si no estás acostumbrado a conectar con ellas, al principio puede sentirse muy incómodo. Pero las emociones son energía que se acumula en tu cuerpo y es eso precisamente lo que genera ese atascamiento en tu vida, ya que un bloqueo en lo interno, se refleja en un bloqueo en lo exterior,
Al sentir las emociones en profundidad, permites que ese bloqueo se destrabe y al mismo tiempo, esto permite que tu vida vuelva a fluir nuevamente.
¿Qué tal si te animas a probar? ¿Cuánta más facilidad podrías traer a tu vida haciendo este pequeño cambio?